Sobre la Salud Mental, 1960
La base de la salud mental es una personalidad bien integrada. Comenzaré enunciando algunos elementos de una personalidad bien integrada: madurez emocional, fuerza de carácter, capacidad de manejar emociones conflictivas, equilibrio entre la vida interior y la adaptación a la realidad y una fusión exitosa entre las distintas partes de la personalidad.
Las fantasías y deseos infantiles persisten en cierto grado aun en una persona emocionalmente madura. Si estas fantasías y deseos han sido exitosamente elaborados y experimentados libremente, en primer lugar en los juegos infantiles, son fuente de intereses y actividades que enriquecen la personalidad. En cambio, si el agravio por deseos insatisfechos sigue siendo muy fuerte y su elaboración se ve dificultada, se perturban las relaciones personales y el placer proveniente de otras fuentes, se hace difícil aceptar los sustitutos adecuados a etapas posteriores del desarrollo y se deteriora el sentido de realidad.