Sobre las Teorías de Aprendizaje

Monografía sobre la Integración de las Teorías de Aprendizaje

Lic. Rita Giardino
www.ritagiardino.com.ar

APRENDIZAJE: cambio en la conducta (externa o interna), debido a la experiencia (real o imaginaria) que no puede explicarse por un estado transitorio del organismo, por la maduración o por tendencias de respuesta innata.

El enfoque conductista

Para el conductismo,  el modelo de la mente se comporta como una “caja negra” donde el conocimiento se percibe a través de la conducta, como manifestación externa de los procesos mentales internos, aunque éstos últimos se manifiestan desconocidos. Desde el punto de vista de la aplicación de estas teorías en la enseñanza, fue B. F Skinner el que más se ocupó de los objetivos conductistas.

Skinner basaba su teoría en el análisis de las conductas observables. Dividió el proceso de aprendizaje en respuestas  operantes y estímulos refuerzos, lo que condujo al desarrollo de técnicas  de modificación de conducta en el aula. Trató la conducta en términos de refuerzos positivos (recompensa) contra refuerzos negativos (castigo). Los positivos añaden algo a la situación existente, los negativos apartan algo de una situación determinada. En los experimentos con los dos tipos de refuerzos las respuestas se incrementaban.

Desarrolló sus principios de análisis de la conducta y sostuvo que era indispensable una tecnología de cambio de la conducta. Atacó la costumbre contemporánea de utilizar el castigo para cambiar la conducta y sugirió que el uso de recompensas y refuerzos positivos de la conducta correcta era más atractivo desde el punto de vista social y pedagógicamente más eficaz.

En su libro Walden dos propone que la enseñanza debe basarse en enseñar a pensar, en facilitar técnicas que permitan adquirir conocimientos: “ A pesar de las creencias de la mayoría de educadores, a nuestros niños se les enseña a pensar. Les damos una recopilación excelente de los métodos y técnicas de pensar, procedentes de la lógica, la estadística, el método científico, la psicología y las matemáticas.” Con estas herramientas se está luego capacitado para adquirir cualquier conocimiento que se desee de forma autónoma.  Considera de fundamental importancia evitar el desaliento y permitir la libre experimentación.

Postula que la motivación es innata: “Apelamos a la curiosidad, típica tanto del niño educado sin restricciones como del adulto vivo e indagador. Apelamos a esta tendencia a controlar el ambiente que hace, por ejemplo, que un niño continúe manoseando un trozo de papel ruidoso y que el científico continúe incansablemente con sus análisis predictivos de la naturaleza.”

Las críticas al conductismo están basadas en el hecho de que determinados tipos de aprendizaje solo proporcionan una descripción cuantitativa de la conducta y no permiten conocer el estado interno en el que se encuentra el individuo ni los procesos mentales que podrían facilitar o mejorar el aprendizaje.

El enfoque gestáltico

”Nadie puede comprender una partida de ajedrez si únicamente observa los movimientos que se verifican en una esquina del tablero” Kohler

La Gestalt rechaza los principios del conductismo, dado que éste considera el conocimiento como una suma de partes pre-existentes. Por el contrario, concibe que la unidad mínima de análisis es la estructura y lo expone en su famosa frase “El Todo es más que la suma de las partes”.

El ser humano, en contacto con la realidad, capta en primer lugar las totalidades y luego de un proceso de abstracción y análisis, reconoce los elementos particulares que constituyen el todo.

Gestalt es una palabra alemana que significa estructura. En principio esta escuela se llamó de la Gestalt gestaltum que significa “estructura estructurándose”, o sea que existe una estructura, que está permanentemente estructurándose en función de lo que percibe.

Un concepto fundamental entonces para entender el aprendizaje es el de percepción:   “La percepción es la captación de todos los estímulos actuantes en un momento dado”

La percepción es una forma de conocimiento de la realidad; la percepción es un proceso cognitivo. Cada uno percibe según sus circunstancias, sus sentimientos, necesidades y sus posibilidades sensoriales.

Desde la Gestalt podemos entender el aprendizaje como una reestructuración. La reestructuración tiene lugar por insight o comprensión súbita del problema. Actualmente ya no usan el término insight, que ha quedado para los psicoanalistas y han adoptado el término awarness o “darse cuenta”.

En sus clásicos estudios realizados con monos durante su estancia obligada en Tenerife en la Primera Guerra Mundial, Kholer observó cómo revolvían sus sujetos un problema significativo para ellos: estando encerrados en una caja en la que hay unos cestos quieren tomar unos plátanos colgaos del techo que están lejos de su alcance. Los monos, tras varios intentos baldíos y un período de reflexión, acaban por amontonar los cestos y subidos a ellos alcanzar los plátanos y comérselos triunfalmente. A diferencia de los estudios de los conductistas, en los que los animales aprenden por ensayo y error, los monos de Kholer aprenden reorganizando los elementos del problema tras una profunda reflexión.

Mientras los sujetos para el conductismo aprenden de modo asociativo, para la gestalt lo hacen al “darse cuenta”. La asociación dejaría de ser un enlace “ciego” de elementos  a la estructura, para interpretarse como la comprensión de la relación estructural entre una serie de elementos que se requieren unos a otros. En el enfoque de la gestalt el sujeto aprende a través de la reinterpretación de sus fracasos (y no sólo mediante el éxito) en la medida que comprende las razones estructurales que han hecho posible dicho éxito (o fracaso).

Si bien el “darse cuenta” es definido como un proceso repentino o inmediato, algunos gestálticos admitimos que la llegada a ese punto puede requerir un largo proceso de preparación.

Finalmente, la gestalt defiende un carácter innato en las leyes de percepción y organización del conocimiento. La gestalt dio lugar a las escuelas estructuralistas.

El enfoque cognitivista

Las teorías cognitivas son estructuralistas y tienen su principal exponente en el constructivismo. El constructivismo en realidad cubre un espectro amplio de teorías acerca de la cognición que se fundamentan en que el conocimiento existe en la mente como representación interna de una realidad externa. El aprendizaje en el constructivismo clásico tiene una dimensión individual, el aprendizaje es visto como un proceso de construcción individual interna del conocimiento.

Sin embargo, este constructivismo individual, basado en las ideas de J. Piaget se contrapone a la nueva escuela del constructivismo social basada en los trabajos más recientes de Bruner y de Vigotsky que desarrollan la idea de una perspectiva social de la cognición que han dado lugar a la aparición de nuevos paradigmas educativos.

Otra de las teorías educativas cognitivistas es el conexionismo.   El conexionismo es fruto de la investigación en inteligencia artificial, neurología e informática para la creación de un modelo de los procesos neuronales. Para las teorías conexionistas la mente es una máquina natural con una estructura de red donde el conocimiento reside en forma de patrones y relaciones entre neuronas y que se construye mediante la experiencia. En el conexionismo, el conocimiento externo y la representación mental interna no guardan relación directa, es decir, la red no modeliza o refleja la realidad externa porque la representación no es simbólica sino basada en un determinado reforzamiento de las conexiones debido a la experiencia en una determinada situación.

Es en esta línea social  se compromete el proceso de aprendizaje a la observancia del entorno cultural en el que se realiza, influido por el contexto social y material.

PIAGET

Este autor define la incorporación del conocimiento a través de los procesos de asimilación, acomodación y adaptación.

En términos psicológicos, la asimilación sería el proceso por el cual el sujeto interpreta la información que proviene del medio, en función de sus esquemas o estructuras conceptuales disponibles. La acomodación, el reajuste que debe hacerse para aceptar el objeto incorporado y acomodarse a la nueva situación. A su vez la adaptación es el equilibrio entre los factores internos y externos, o sea es el equilibrio entre los mecanismos de Asimilación y Acomodación.

Para Piaget el aprendizaje es un proceso de reestructuración del conocimiento:

– algún cambio externo o intrusiones en la forma ordinaria de pensar crean conflicto y desequilibrio.

– la persona compensa esa confusión y resuelve el conflicto mediante su propia actividad intelectual.

– de todo esto resulta una nueva forma de pensar y estructurar las cosas; una manera que da nueva comprensión y satisfacción al sujeto. Un estado de nuevo equilibrio.

VIGOTSKY

Coincide con Piaget al considerar que los signos se elaboran en interacción con el ambiente. La diferencia es que para el marco teórico piagetiano, el ambiente está integrado solo por objetos mientras que para Vigotsky este se compone de objetos y personas que median en la interacción del niño con los objetos.

La formación de significados, como un proceso de internalización, supone una posición teórica intermedia entre la idea asociacionista en la cual los significados toman valor a partir del exterior (de acuerdo a un principio de correspondencia) y la teoría piagetiana de acuerdo a la cual es el sujeto el que construye los significados de manera autónoma.

También considera que los aprendizajes por asociación y por reestructuración no se excluyen sino que se complementan.

El desarrollo de Vigotsky incorpora de modo claro y explícito a la influencia del medio social. En este sentido define la Zona de Desarrollo Potencial, como aquel conocimiento al que se puede acceder con la ayuda de otra persona, que le permite al sujeto recorrer la distancia de “lo que sabe a lo que no sabe”.

BRUNER

Las teorías de Bruner tienen como punto de referencia a Vygotsky y Piaget pero fundamentalmente agregó una nueva concepción a los fenómenos estudiados por la teoría de la Gestalt.

Estableció con otros psicólogos la escuela del New Look postulando que, dentro de ciertos límites, las imágenes sensoriales (vistas, oídas, reconocidas por el tacto o el olfato) no varían de acuerdo con condiciones objetivas, sino con disposiciones previas propias de la persona que percibe. Afirmaron que percibimos como un “organismo sintonizado”; percibimos y damos un determinado sentido a lo percibido de acuerdo con nuestros conocimientos, nuestra experiencia y nuestro sentir.

La escuela del New Look postula dos tipos de factores que determinan la percepción. Ellos son:

  1. a) Estructurales: Son los referidos a las cualidades propias del objeto percibido. Se relacionan con los aspectos biológicos. Percibimos de tal o cual manera porque ciertas condiciones del mundo real obedecen a determinadas reglas y el sistema nervioso humano está capacitado para captarlas.
  2. b) Motivacionales: Son los determinantes más personales. Están en relación con las características y el momento psicológico de cada persona. Son los elementos que no están relacionados con el conocimiento que se tiene del objeto (no cognitivos) sino con las necesidades, tensiones, valores, etc., de la persona que percibe, por ej.:

1)  necesidades corporales

2) Las características de personalidad de cada uno generan predisposiciones que determinan formas típicas de percepción.

3) Los valores del individuo determinan la velocidad de reconocimiento de los estímulos.

4) El tamaño de los objetos percibidos depende del valor que les asigne la persona que los percibe.

Estas características de la percepción nos muestran que lo que se percibe no son simples formas o estructuras sino objetos significativos para quienes los perciben. Percibir es un modo de organizar los objetos, de denominarlos y darles un sentido.

La forma de percibir, la interacción y el diálogo son puntos claves en el aprendizaje.

Bruner y Vigotsky comparten la premisa de que, muchas de las funciones consideradas intrapersonales, tienen su origen en contextos interpersonales.

Su teoría es radicalmente social. En la interacción de la madre con el niño se dan rutinas en las que el niño incorpora expectativas sobre los actos de la madre y aprende a responder a ellas. Estas situaciones repetidas reciben el nombre de formatos. El formato más estudiado por Bruner ha sido el del juego, en el que se aprenden las habilidades sociales necesarias para la comunicación aun antes de que exista lenguaje. Los adultos emplean estrategias, que implican atribución de intencionalidad a las conductas del bebé y se sitúan un paso más arriba de lo que actualmente le permiten sus competencias. Este concepto recibe el nombre de andamiaje y es una de las claves dentro de las nuevas teorías del aprendizaje.

El enfoque psicoanalítico

Desde esta perspectiva, solo una parte del hombre puede ser educada. Son las pulsiones del Yo. Estas se someten fácilmente y por el beneficio de la autoconservación a los objetos exteriores para su satisfacción.

En cambio las pulsiones sexuales y los fantasmas son irreductibles a cualquier tipo de “domesticación”. Prescinden del objeto exterior, pueden satisfacerse autoeróticamente, y escapan del desarrollo Yoico.

La educación llevada a cabo por los padres y las instituciones conduce y modela a los procesos de autoconservación por medio del principio de realidad, y es la que permite que él Yo Ideal, arcaico e infantil y omnipotente se transmute en Ideal del Yo.

Por el contrario las tendencias sexuales llevan así una existencia parasitaria, escapan a la influencia educativa y en la mayoría de los hombres conservan durante toda la vida ese carácter arbitrario, caprichoso, refractario, enigmático. (Freud, Introducción al psicoanálisis 1915-1916).

Las medidas educativas protegerán al niño y le ofrecerán elementos para que su inserción en la vida sea auténtica, sabiendo tolerar el dolor que esto implica. Se le pone a su disposición elementos, instrumentos y fundamentalmente palabras, pero que él debe en un acto de apropiación activa poseerlos para acceder al orden simbólico y cultural.

Si el niño tolera cierto displacer por la renuncia a la satisfacción inmediata es porque se le ofrece y recibe algo a cambio: El amor.

“No se tarda en comprobar que ser amado es una ventaja a la que se puede y se debe sacrificar muchas otras”. (Freud, Consideraciones sobre la guerra y la muerte.1915)

En el ser humano, el amor (relacionado con las pulsiones sexuales y satisfacción libidinal), es simultáneamente garantía de protección y seguridad, (propio de las pulsiones de autoconservación).

De tal manera que aunque las pulsiones sexuales y las del Yo tengan escenarios, vías y modalidades de satisfacción diferentes, ambas están imbricadas para siempre.

Esta íntima interdependencia, es la que con seguridad, se debe tener en cuenta siempre en la educación.

Para que los procesos de simbolización y pensamiento puedan desarrollarse es imprescindible soportar el displacer pero por un plus de placer.

Francoise Doltó ha hecho hincapié en estos aspectos de compensaciones y gratificaciones en el niño para que la castración tenga un efecto simbólico y no letal.

El pensamiento se enfrenta y procesa la realidad exterior, pero en psicoanálisis interesa también como aborda su otra realidad, la de los deseos.

Esta doble faceta es la que integra y concilia el mundo de las pasiones y el mundo cognitivo. Es necesario que se mantenga una frontera entre ambos, pero que haya un pasaje y no un muro impenetrable.

Este intercambio creativo de los procesos primarios y secundarios es lo que permite observar en el niño el juego, la fabulación, el error (tan poco admitido), y su capacidad de soñar.

Para que el pensamiento se desarrolle plena y satisfactoriamente deberá saber “algo” de su mundo psíquico y relacionar y explorar las compatibilidades o no con sus deseos.

El ser humano tiene la posibilidad de conectarse con algo de ese saber a través de las transacciones creativas en su vida o en el peor de los casos mediante las formaciones sintomáticas que muestran la ignorancia por no querer saber.

Existe una estrecha relación entre no desear saber de la realidad exterior y no desear saber sobre la realidad psíquica.

Freud subraya que esto no solo ocurre en el niño sino en el educador, y que su amnesia infantil bloquea el saber de los niños que educa.

Freud preconiza una educación para la realidad, es una educación que tiene en cuenta los deseos del sujeto y cuestiona a aquella que los ignora.

Justamente el precio por este no saber, hace que la sexualidad está dispuesta siempre a reaparecer en los procesos secundarios, retornando desde lo reprimido, forzando aún más la represión y ocasionando los síntomas, entre ellos los frecuentes trastornos en el aprendizaje escolar.

El fantasma reprimido reaparece en esta dificultad de comprender, asimilar o memorizar en el niño. Las funciones del pensamiento son desviadas de su funcionamiento normal, por estar ahora bajo el dominio de la satisfacción fantasmática.

Las fantasías sexuales que causan placer en un sistema (inconsciente), son las que provocan displacer en el Yo (Precons. y Consc.).

Las primeras serán estudiadas y relacionadas por Freud, como las de las leyes de la naturaleza: incestuosas, y representan una amenaza para el individuo.

El educador, como en otro tiempo lo fue la función paterna, representa las normas sociales, el acceso a la humanidad y el orden simbólico.

En el texto de 1914 “Sobre la psicología del escolar” Freud comenta que la adquisición de conocimientos está intimamente ligada al tipo de relación (amor-odio), que el alumno mantiene con su profesor. Esta reproduciría el modo de relación del niño con su padre a la salida del complejo de Edipo.

Los sentimientos de admiración y hostilidad arcaicos dirigidos al padre ahora se reactualizan en la transferencia hacia el maestro.

La destitución del lugar del ideal con respecto al padre, es lo que posibilita que el niño se abra a otros lugares transitoriamente idealizados.

Pero así como el analista no debe mantenerse en ese lugar del ideal del Yo, el docente también tiene que saber renunciar a este lugar.

No cabe duda que una educación que ignora las dimensiones auténticas del ser humano, puede brindar una aparente comodidad, logros y plenitudes, pero su precio es demasiado elevado. Es el de no preguntarse, no cuestionarse, no pensar.

En la relación pedagógica el inconsciente del educador demuestra pesar mucho más que todas sus pretensiones conscientes.

Si bien en sus comienzos Freud, albergó la ilusión de una educación especial que sirviera como prevención de las neurosis, en sus desarrollos posteriores (El porvenir de una ilusión,1927, Nuevas lecciones de introducción al psicoanálisis,1933, y otros textos) planteará que ninguna reforma pedagógica ni transformaciones sociales, evitarán el malestar en la cultura y el dolor del hombre por su propia existencia. Existe una antinomia irreconciliable entre sexualidad y civilización, entre naturaleza y cultura.

CONCLUSIÓN

Como conclusión a lo expuesto señalaré que considero que todas estas teorías estén imbricadas en el proceso total de aprendizaje, sin necesidad de excluirse unas a las otras, sino formando un sistema complejo de funciones complementarias.

Por ejemplo podríamos pensar en un sistema de aprendizaje cuyas partes fueran:

Percepción de un estímulo→necesidad/deseo→búsqueda de satisfacción→satisfacción limitada por la realidad→represión y generación de condicionamientos→creación o modificación de la estructura cognitiva

Pero al ser un sistema, implica estructura y sinergia entre las partes (El Todo es distinto que las suma de las partes) por lo que creo que el hecho real del aprendizaje es autónomo y producto de la funcionalidad del sistema.

BIBLIOGRAFÍA

 

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