Síndrome por Autoencierro

La Adolescencia Recluida- Nuevas patologías Urbanas
Lic. Sonia Almada
aralma@aralma.com.ar

  

Los Hikikomori (en japonés ひきこもり o 引き篭り) son adolescentes y jóvenes adultos que se ven abrumados por la sociedad  y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. Según algunas estimaciones, puede que haya un millón de hikikomoris en Japón (uno de cada diez jóvenes). La mayoría de ellos son varones, y muchos son también primogénitos.

En Argentina y Latinoamérica nos encontramos con esta patología hace algunos años. Jóvenes que abandonan por completo sus lazos sociales encontrando refugio en su casa. A veces es toda la casa, a veces es solo una habitación la elegida para recluirse. La dolorosa sensación de temor que los paraliza hace que escapen encerrándose de todos y sobretodo de si mismos. Cerrando su puerta y no abriéndola más. En general estos  jóvenes sienten que no están preparados para enfrentar las tareas y responsabilidades cotidianas, sintiendo mucha presión por parte  de los padres y familia  para que triunfen. Son de clase media y alta, con alto grado de exigencia que, al menor fallo o error se derrumban pensándose incapaces. Una de las mayores preocupaciones de los adolescentes es su rendimiento en el colegio, a menudo enfrentan la presión  de padres y maestros: “ser el mejor de  todos”

Un joven Autoencerrado padece un trastorno de personalidad no conocido hasta el momento, con indicadores diagnósticos específico. Reacciona con aislamiento social para evitar toda presión exterior. Y en la mayoría de los casos  la fobia social es producto de los años de encierro. Normalmente se trata de varones de entre 13 y 20 años, quienes se recluyen en sus dormitorios o alguna otra habitación de la casa de sus padres durante periodos de tiempo prolongados, a menudo años. Se encuentran tristes, pierden sus amigos, se vuelven inseguros, tímidos y hablan menos, la mayor de las veces hablan para expresar necesidades cotidianas.

Una vez que el joven se recluye comienza a manifestar ira por todo lo que viene del afuera, se convierte en la mayoría de los casos en “El soberano de la casa”, no permite visitas para él ni para nadie. La falta de contacto social de estas personas y el aislamiento prolongado tienen un gran efecto en la mentalidad de los jóvenes Autoencerrados, y pierden sus habilidades sociales, cognitivas y los referentes morales necesarios.

  

El mundo de la televisión o los videojuegos se convierten en su marco de referencia. En su mayoría duermen a lo largo del día, y ven la televisión o juegan en la PC y consolas de juegos durante la noche.

 La Familia

El tener un hijo con este Trastorno  es considerado un problema familiar, y los padres esperan mucho tiempo antes de buscar ayuda Psicológica.  Lo viven como algo vergonzoso, recluyéndose a veces tanto como su hijo. En general es la  madre  quien acude a la  consulta, luego de varios intentos fallidos donde se les ha ofrecido internación al no poder acceder a la consulta del Adolescente en consultorio externo. La desesperación del problema que vive toda la familia es catastrófica el adolescente amenaza con matar o matarse si lo obligan a hacer algo, como acudir a una consulta. Los padres no saben que hacer y están a la expectativa de sus acciones y cambios de humor. La situación para padres y hermanos es amenazante y reina en la casa el temor a todo tipo de tragedia.

Criterios para el diagnóstico del Sindrome  por Autoencierro

El Adolescente se aísla progresivamente hasta llegar al autoencierro

El  sujeto se autoencierra por más de 2 meses.

Su comportamiento comienza a ser errático en relación a intereses y proyectos anteriores.

Muestra desazón y desinterés por proyectos y futuro en general

Comportamiento de evitación de situaciones públicas o personas desconocidas

.Absoluta oposición a salir de la casa  o recibir visitas

Descuido de su persona , higiene y vestimenta

Comportamiento violento y amenazante ante la confrontación de su situación.

Desconfianza y suspicacia hacia los demás

Distanciamiento de relaciones sociales. No desea ni disfruta de las relaciones interpersonales.

Fantasías y preocupaciones extrañas: Pensamiento mágico: superstición, clarividencia, telepatía,

Alteración de la identidad: autoimagen y sentido del si mismo negativo y aberrante

Patrón general de grandiosidad : fantasías de éxito ilimitado, poder, inteligencia superior no comprendidos

Comportamiento arrogante, carece de empatía.

Preocupación excesiva por la posibilidad de crítica, desaprobación o rechazo

Único vínculo familia conviviente

Única actividad e interés Juegos de PC y consolas ( Ludopatía)

 

  

Población afectada

Hijos varones, en el 90% de los casos el hijo primogénito

Familias clase media alta- alta

Edad de 13 a 20 años al momento del Autoencierro

  

Patrón Familiar

Las madres son sobreprotectoras.

Los padres se muestran débiles, ausentes, desdibujados( vivan con el hijo o no).

Muchas de las familias las integran la madre y el hijo y en estos casos del padre se sabe poco. El hijo no lo ve con frecuencia o ha desaparecido por largos años.

Los padres/madres son temiblemente aprehensivos. Tienen un exagerado temor de que algo trágico pueda pasar.

En todas las familias las relaciones, obligaciones, deberes y derechos los regulan las madres.

La voz del padre poco se deja oír y es el último en enterarse de los acontecimientos.

Ambos padres no recuerdan los acontecimientos del pasado del niño. No logran ubicar el comienzo del trastorno ni acontecimientos del orden vital de la crianza de ese niño.

Los padres piensan al hijo como una persona Especial, que en general significa débil o loco.

Los jóvenes autoencerrados se preocupan excesivamente de la salud de la madre.

Hablan del padre como un ser fracasado e inútil. Incapaz de trasmitir confianza, visión que comparten con la madre y sus hermanos.

La atención de la familia está centrada en el Hikikomori. No se atiende a las necesidades de los otros hijos.

Los  jóvenes autoencerrados son en el 90% de los casos los varones primogénitos, Se esperaba de ellos un gran éxito.

Los mayoría de los  sujetos  han sido hostigados en el ámbito escolar (Bulling) los padres nunca lo supieron y  el nunca supo defenderse, padeciendo la burla en soledad.

Los sujetos son hostigadores familiares(Síndrome del Emperador).

Tratamiento del Sindrome Por Autoencierro

  

Hay diferentes opiniones sobre el tratamiento que debe seguir. Los expertos japoneses sugieren esperar hasta que el Hikikomori se reincorpore a la sociedad por su propia voluntad, por clasificarlo como una conducta social mientras que los occidentales piensan que hay que forzarlo si es necesario.

En mi experiencia ninguna de las alternativas es la solución, basada en la recuperación de casos de Adolescentes Autoencerrados  puedo asegurar que un  tratamiento eficaz  consta de una intervención multifocal

Intervención familiar, el trabajo con la familia, primero en la aceptación de la situación y  en la búsqueda de una nueva mirada para ese adolescente perdido dentro de su cuarto y para ellos mismos como una familia más saludable, con vínculos basados en el bienestar y no en la exigencia

Atención domiciliaria al joven Autoencerrado generando  estrategias de salida-

Neoadaptación: estrategias de salida y reencuentro con el afuera

Desarrollo de intereses y autoestima : investigar cuales eran las cosas que le gustaban antes de su encierro. Parto de la hipótesis ( ya verificada por la cantidad de casos asistidos) que ningún ser humano abandonará una situación que de alguna manera es “ cómoda y conocida “ por un futuro totalmente incierto.

Esta tarea lleva su tiempo porque el adolescente relata lo que hacía pero con cierta distimia, no recuerda si eran situaciones placenteras o no. Tendiendo en general a degradar cualquier intento de incentivarlo en algún área.

Terapia Individual

Terapia Familiar encuentro con el grupo familiar conviviente

 

Basada en la recuperación de  casos  de Adolescentes Autoencerrados  puedo afirmar que tanto el trabajo familiar como el trabajo terapéutico con el joven en principio en su domicilio dan resultados consistentes y eficaces .Las técnicas y estrategias son originales porque no existe   nomenclatura científica ni se conocen formas de tratamiento llevadas adelante en Latinoamérica. A diferencia de la sociedad científica japonesa considero el Sindrome  por Autoencierro es  una patología actual en ciernes con indicadores psíquicos y somáticos específicos con  posibilidad de inserción social tanto como la anorexia en los 90 y el Autoflafelo del 2000, nuevas formas de comportamiento que velan una patología de base que debe  tratarse como tal.

 

Lic. Sonia Almada (UBA/MN 22366)
Psicoanalista
aralma@aralma.com.ar

  

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