* ¿Qué es el Coaching? - Biblioteca de Psicología
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¿Qué es el Coaching?

Coaching: verdad y mentira

Manuel Arboccó

Psicólogo–Profesor Universitario

Ante un Colegio de Psicólogos que no responde ante tanta intrusión como debiera, es necesario que los profesionales de la Psicología estemos atentos ante la aparición de estos vendedores de cebo de culebra que se cuelgan de la terapia gestált, la hipnoterapia o el ahora tan manoseado PNL para ofrecer sus servicios de crecimiento, felicidad y éxito a raudales. Muchos se hacen llamar terapeutas alternativos o simplemente coachs metafísicos, estéticos y holísticos. Algunos de ellos hablan de vidas pasadas, masajes curativos, aceites fabulosos y viajes a otras dimensiones (física cuántica incluida). Cuidado, pueda que se lleven no solo tu dinero.

Estamos en la época del coach (¡cómo nos gustan los términos en inglés!). ¿Qué significa coach? Entrenador. Es decir, un tipo que se encarga de motivar a una persona y dirigirla hacia la consecución de sus metas, las cuales de pronto el pobre sujeto que consulta aún ni siquiera conoce. La mayoría de estos coachs no son psicólogos, sino administradores, abogados, ingenieros o periodistas. Marcan distancia con los psicólogos con el cuento que los psicólogos solo vemos a personas enfermas y con problemas serios de personalidad; o que solo nos preocupa el pasado y los traumas infantiles. Eso es desconocer que, dentro de la Psicología, y en especial de la psicoterapia, hace rato la orientación psicopatológica dejó de ser la regla y, más bien, hay toda una opción de posibilidades de verdadero crecimiento personal, orientación hacia la vida y de asumir nuestra existencia con valentía, responsabilidad y libertad, sin consejos ni directivas de por medio. Algunos de estos ‘chamulladores’ carismáticos cuentan incluso con centros, páginas web, asociaciones y espacios en las redes.

Alerta: trabajar con personas y con sus temas requiere los cuidados del caso, pues hay ejercicios y procedimientos que pueden abrir heridas, movilizar ansiedades y situaciones muy penosas, las cuales dudamos puedan ser atendidas por un ingeniero, una administradora o una profesora, por más bien intencionada que sea. La población debe estar atenta tanto ante los malos psicólogos (que los hay) como ante los falsos terapeutas y pseudoconsejeros de vida.

No por hablar bonito, verse bien, tener “cara de éxito y felicidad” y haber llevado algún curso online o en 8 meses significa que alguien sea una voz autorizada en el campo de la Psicología. Una buena preparación universitaria significa haber estudiado por años el comportamiento humano, tanto el sano como el enfermo, haber estudiado desarrollo infantil y adolescente, diagnóstico psicológico, evaluación, psicología social, abordaje de parejas y formas de entrevistar, así como haber llevado asignaturas de psicopatología, de motivación y procesos afectivos, y teorías de la personalidad.

Una recomendación final: si usted amable coach existencial o promotora emocional desea fervientemente ayudar al prójimo con sus actitudes y comportamientos, porque su vocación es enorme y quiere irradiar la luz que encontró en su último viaje al Tíbet, muy bien, hágalo, y está en todo su derecho, pero estudie Psicología, los 5 o 6 años del caso, saque su título, su colegiatura y certifíquese en algún modelo de abordaje, hágalo bien y recién ahí podrá hacer un trabajo de calidad y respaldado por la ley. Sin eso, solo son buenas intenciones –cuando no burdo lucro– y con buenas intenciones apenas llegamos a la esquina.

La mayoría de estos coachs no son psicólogos, sino profesionales que provienen de otras ramas.